Que vivimos en una sociedad donde todo lo nuevo llama la atención y despierta el consumismo no es ninguna novedad. Lo que puede resultar más asombroso es que eso también se aplica a las dietas, cuyos aparentes buenos resultados se extienden rápidamente llevando incluso a personas que no tienen sobrepeso a seguirlas.Más allá de si las personas están con unos kilos extra o no, el hecho de adoptar una dieta por un tiempo para luego abandonarla o reemplazarla por un nuevo régimen alimenticio puede llegar a producir serios inconvenientes en el organismo.
Las dietas que suelen publicarse en revistas (sobre todo cuando llegan el verano), las que se hacen populares por el boca a boca, o simplemente aquellas que prometen perder peso rápidamente, pueden llegar a afectar el normal funcionamiento del corazón y otros órganos del cuerpo, los que no están preparados para soportar constantes aumentos y pérdidas de kilos.
La mayoría de las dietas (especialmente aquellas que no están desarrolladas después de haber estudiado con detenimiento a la persona que la seguirá) eliminan determinados tipos de alimentos, dejando de lado así los nutrientes que el organismo precisa, incluyendo en este grupo hasta a las grasas, que son necesarias para que funcione el cuerpo humano.
Lo más importante antes de comenzar una dieta es consultar con un médico y, como seguramente le aconsejará, no cambiar de manera brusca los hábitos alimenticios.