Los científicos confirman lo que ya decían las abuelas: "desayuna como rey, almuerza como príncipe y cena como mendigo". La mejor forma de perder peso y mantenerse delgado es un desayuno rico en carbohidratos y proteínas, seguido de una dieta de bajas calorías durante el resto del día.Estudios previos ya han demostrado que aunque los desayunos ligeros son una buena herramienta para perder peso rápidamente, la gente al poco tiempo vuelve a aumentar de peso. El estudio mostró que tras varios meses, las mujeres obesas que ingirieron la mitad de su consumo diario de calorías en el desayuno perdieron más peso que las que consumieron menos.
Esto se debe, afirman los investigadores, a que desayunar poco aumenta el ansia de comida. Sólo 5% de las dietas que restringen el consumo de carbohidratos siguen siendo exitosas después de dos años. Esto es debido a que la mayoría de estas dietas de bajos carbohidratos no atacan uno de los mayores problemas para quien quiere perder peso: los impulsos adictivos a la comida. Y es que la receta de la abuela pocas veces falla, porque se basa en la experiencia.
(Fuente: El Correo Gallego)