Desde hace varias décadas científicos de todo el mundo estudian por qué las dietas fracasan o, mejor dicho, por qué las personas recuperan el peso perdido e incluso engordan aún más tras finalizar una dieta. Una posible respuesta surgió tras una investigación efectuada en Cambridge por expertos de ocho países europeos.
Según los resultados mostrados por los investigadores, la explicación de por qué no funcionan las dietas, radica en una sustancia que está presente en la sangre y que tiene influencia directa sobre las enzimas que actúan en el organismo cuando se producen cambios drásticos de peso.
Para llegar a estas conclusiones se realizó un muestreo del que participaron 96 mujeres que ya habían hecho una dieta y consiguieron bajar de peso. De ese grupo, la mitad pudo mantener su nueva figura e incluso bajaron unos kilos más, mientras que el resto recuperó rápidamente el peso perdido.
Cuando los científicos analizaron la sangre de las mujeres descubrieron que las que habían engordado luego de dejar la dieta presentaban niveles bajos de angiotensina, una sustancia convertidora de enzimas, que tiene vinculación directa con el peso y la forma que este fluctúa.
La experta del centro de Nutrición de Cambridge, Susan Jebb, indicó que habitualmente las investigaciones están centradas en cómo bajar de peso, cuando lo que realmente debía importar es cómo mantener un peso estable a lo largo del tiempo. Para poder confirmar los resultados ahora están preparando otra serie de pruebas con voluntarios hombres.
Según los resultados mostrados por los investigadores, la explicación de por qué no funcionan las dietas, radica en una sustancia que está presente en la sangre y que tiene influencia directa sobre las enzimas que actúan en el organismo cuando se producen cambios drásticos de peso.
Para llegar a estas conclusiones se realizó un muestreo del que participaron 96 mujeres que ya habían hecho una dieta y consiguieron bajar de peso. De ese grupo, la mitad pudo mantener su nueva figura e incluso bajaron unos kilos más, mientras que el resto recuperó rápidamente el peso perdido.
Cuando los científicos analizaron la sangre de las mujeres descubrieron que las que habían engordado luego de dejar la dieta presentaban niveles bajos de angiotensina, una sustancia convertidora de enzimas, que tiene vinculación directa con el peso y la forma que este fluctúa.
La experta del centro de Nutrición de Cambridge, Susan Jebb, indicó que habitualmente las investigaciones están centradas en cómo bajar de peso, cuando lo que realmente debía importar es cómo mantener un peso estable a lo largo del tiempo. Para poder confirmar los resultados ahora están preparando otra serie de pruebas con voluntarios hombres.