Las dietas heterodoxas o "milagrosas", recomendadas por personas ajenas a la Medicina y en muchos casos famosas, no son más eficaces que las tradicionales pero tienen graves riesgos para la salud, y conforman un mundo 'subterráneo' que nadie conoce.
Así lo puso de manifiesto la endocrinóloga María Ballesteros, responsable de la Unidad de Obesidad de Alto Riesgo en el Hospital de León, con motivo de su participación en el VIII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que se celebra en Zaragoza.
En una rueda de prensa, Ballesteros afirmó que "no vale todo para adelgazar", ya que la obesidad es una enfermedad con la que no se puede frivolizar, y aunque reconoció que los médicos son ahora menos dogmáticos que antes respecto a las dietas, "no existe la perfecta".
En su opinión, la dieta debería estar basada en una nutrición equilibrada, hipocalórica y con un 30 por ciento de grasa, un 50 por ciento de hidratos de carbono y un 20 por ciento de proteínas, cantidades que pueden variar dentro de un margen razonable.
El tratamiento dietético ideal, agregó, debería ser eficaz para conseguir una pérdida de peso segura, con consecuencias positivas y sostenibles a largo plazo sobre los factores de riesgo y enfermedades asociadas.
Sin embargo, dijo que es difícil resistirse a las alternativas que ofrecen las dietas heterodoxas, sin ningún fundamento científico, de "perder mucho peso en poco tiempo y sin esfuerzo" y que son hipocalóricas pero desequilibradas.
Entre las dietas que no cuentan con ningún aval científico se encuentran según la SEEDO la de Montignac, las cronodietas o las basadas en el análisis ALCAT.
También existen algunas "pintorescas" como la del grupo sanguíneo, la de la "sopa quemagrasa", la de la alcachofa o la 3D o Spoonligt de Karl Lagerfeld.
Otras, que han vuelto a estar de actualidad en los últimos años, como las bajas en carbohidratos (Atkins, South Beach), hiperproteicas (Zona, Hollywood, Scarsdale) y las de bajo índice glucémico (Sugar Busters) tienen cierto respaldo científico, pero no responden en su totalidad a las evidencias científicas aceptadas.
A largo plazo, además de volver a coger peso, estas dietas desequilibradas suelen tener problemas muy serios para la salud, pero eso según Ballesteros nadie lo cuenta.
La obesidad es un tema un poco tabú y nadie confiesa que sigue una dieta, dijo, al tiempo que señaló la dificultad para enumerar las que existen en el mercado dado que es un mundo 'subterráneo' que nadie conoce.
Por su parte, el doctor Basilio Moreno, presidente de la SEEDO, afirmó que "el milagro para conseguir una reducción de peso en personas obesas pasa por un ejercicio físico regular y por una dieta sana y equilibrada".
Para Moreno, "la reducción de la grasa corporal cuando existe un problema de sobrepeso u obesidad debe conseguirse con objetivos a medio y largo plazo, siguiendo una alimentación equilibrada que pueda mantenerse de por vida y sin olvidar la actividad física".
Así lo puso de manifiesto la endocrinóloga María Ballesteros, responsable de la Unidad de Obesidad de Alto Riesgo en el Hospital de León, con motivo de su participación en el VIII Congreso Nacional de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (SEEDO), que se celebra en Zaragoza.
En una rueda de prensa, Ballesteros afirmó que "no vale todo para adelgazar", ya que la obesidad es una enfermedad con la que no se puede frivolizar, y aunque reconoció que los médicos son ahora menos dogmáticos que antes respecto a las dietas, "no existe la perfecta".
En su opinión, la dieta debería estar basada en una nutrición equilibrada, hipocalórica y con un 30 por ciento de grasa, un 50 por ciento de hidratos de carbono y un 20 por ciento de proteínas, cantidades que pueden variar dentro de un margen razonable.
El tratamiento dietético ideal, agregó, debería ser eficaz para conseguir una pérdida de peso segura, con consecuencias positivas y sostenibles a largo plazo sobre los factores de riesgo y enfermedades asociadas.
Sin embargo, dijo que es difícil resistirse a las alternativas que ofrecen las dietas heterodoxas, sin ningún fundamento científico, de "perder mucho peso en poco tiempo y sin esfuerzo" y que son hipocalóricas pero desequilibradas.
Entre las dietas que no cuentan con ningún aval científico se encuentran según la SEEDO la de Montignac, las cronodietas o las basadas en el análisis ALCAT.
También existen algunas "pintorescas" como la del grupo sanguíneo, la de la "sopa quemagrasa", la de la alcachofa o la 3D o Spoonligt de Karl Lagerfeld.
Otras, que han vuelto a estar de actualidad en los últimos años, como las bajas en carbohidratos (Atkins, South Beach), hiperproteicas (Zona, Hollywood, Scarsdale) y las de bajo índice glucémico (Sugar Busters) tienen cierto respaldo científico, pero no responden en su totalidad a las evidencias científicas aceptadas.
A largo plazo, además de volver a coger peso, estas dietas desequilibradas suelen tener problemas muy serios para la salud, pero eso según Ballesteros nadie lo cuenta.
La obesidad es un tema un poco tabú y nadie confiesa que sigue una dieta, dijo, al tiempo que señaló la dificultad para enumerar las que existen en el mercado dado que es un mundo 'subterráneo' que nadie conoce.
Por su parte, el doctor Basilio Moreno, presidente de la SEEDO, afirmó que "el milagro para conseguir una reducción de peso en personas obesas pasa por un ejercicio físico regular y por una dieta sana y equilibrada".
Para Moreno, "la reducción de la grasa corporal cuando existe un problema de sobrepeso u obesidad debe conseguirse con objetivos a medio y largo plazo, siguiendo una alimentación equilibrada que pueda mantenerse de por vida y sin olvidar la actividad física".