La enfermedad Celiaca es de origen genético y se define como una intolerancia al gluten, proteína que está presente en algunos cereales como el trigo, centeno, cebada y avena, y sus derivados como harinas, panes, pastas, almidón, entre otros. Esta patología provoca que el intestino delgado se dañe, ocasionando una mala absorción de los nutrientes (proteínas, grasas, hidratos de carbono, vitaminas y sales minerales)Esta intolerancia produce una lesión característica de la mucosa intestinal o capa que recubre el intestino: se produce una atrofia de las vellosidades del intestino, o destrucción en mayor o menor grado de las zonas del intestino donde tiene lugar la absorción de los alimentos. La característica que define a esta atrofia es que es reversible, es decir que el intestino se normaliza, cuando se inicia la dieta sin gluten.
En Chile no existe un estudio que arroje cuántas personas padecen de la intolerancia al gluten, sin embargo, en base a datos de variados países, se estima que 1 de cada 250 habitantes es celiaco, es decir que existen cerca de 70 mil chilenos con esta enfermedad. Es así como se ha convertido en la enfermedad crónica intestinal más frecuente del país.
La dieta que debe seguir un celiaco es para toda la vida, pues la más mínima ingestión de gluten puede producir una lesión de las vellosidades intestinales, las que no siempre van acompañadas de síntomas clínicos.
Se estima que 9 de cada 10 intolerantes al gluten no lo saben, por lo que es fundamental reconocer cuáles son los indicadores de esta enfermedad: pérdida de apetito y de peso, desnutrición, diarrea crónica, distensión abdominal, alteración del carácter y retraso en el crecimiento del niño. Asimismo, una fatiga habitual, irritabilidad, depresión, úlceras bucales recurrentes, también son síntomas claros de la enfermedad celiaca. En el caso de la mujer se puede identificar cuando se produce un retardo de menarquia, infertilidad y aborto repetido, entre otros.
Mantener una dieta sana, apropiada para un intolerante al gluten, puede convertirse en un verdadero dolor de cabeza. Contar con alternativas ricas, saludables y sin gluten es fundamental para llevar una buena calidad de vida. Así, un buen reemplazo para el azúcar en la dieta de estas personas y quienes quieren cuidar la línea es la fructosa.
La Fructosa es un endulzante que a menudo se la denomina azúcar de la fruta, porque se encuentra en las frutas, en algunas verduras, en la miel y en otras plantas. Es de fácil absorción y rápida asimilación y se comercializa como producto dietético de forma cristalizada.
Aigual que la glucosa, es un monosacárido simple, tiene la misma fórmula química pero con una estructura molecular diferente. Ambos son carbohidratos, importantes fuentes de energía para el cuerpo.
La mayoría de los azúcares y los carbohidratos complejos se descomponen formando glucosa durante la digestión. La sacarosa o azúcar de mesa, es un disacárido que contiene partes iguales de glucosa y fructosa.
Muchos tejidos obtienen la energía que necesitan de la glucosa y en este proceso se requiere insulina, elemento esencial para que la glucosa llegue a las células. La Fructosa tiene su metabolismo particular, también se metaboliza en el hígado, pero a diferencia de la glucosa, no se requiere insulina para que el cuerpo pueda utilizarla.
Al igual que la sacarosa, la fructosa proporciona cuatro calorías por gramo, la diferencia se encuentra en que la fructosa endulza más que el azúcar por lo que necesitamos poner menos cantidad.
Ventajas de la Fructosa:
● Es más dulce que el azúcar común (sacarosa).
● Su uso en lugar del azúcar común supone un ahorro energético, ya que gracias a su alto poder endulzante podemos usar menor cantidad de producto.
● Es mejor tolerada por los diabéticos, pues aumenta menos el nivel de glucosa de la sangre y en cantidades moderadas no precisa de insulina para su metabolización. Sin embargo, esto no quiere decir que los diabéticos puedan usar la fructosa sin control, pues una parte de la fructosa se transforma en glucosa en el hígado, que sí requiere insulina.